Historia

LA FUNDACIÓN DE LIMA

Esta no fue el inicio de su historia. Nuestra ciudad como hoy la conocemos, fue alguna vez un valle desértico. Su municipio, un extinto cabildo. Conoce aquí su historia.

 

UN TERRENO BALDÍO

Alguna vez,

LIMA FUE UN EXTENSO VALLE.

Las reconocidas plazas y jirones por los que hoy transitamos fueron, miles de años atrás, un terreno baldío con pocas oportunidades de desarrollo para sus primeros habitantes. 

El río Rímac, Chillón y Lurín que transcurrían por nuestra costa limeña sirvieron a la primera cultura local, conocida
como Lima,
para impulsar el aumento de recursos a través de una amplia red de irrigación.

Bocatomas de acequias

PROVENIENTES DE LOS CANALES ARTIFICIALES DE RIEGO,

fueron construidas sobre los terrenos en los que hoy habita nuestra Municipalidad, Catedral de Lima y Palacio de Gobierno. Esta ubicación llevó a que el Imperio Inca decidiera, a su llegada a la ciudad, situar el centro administrativo indígena en un espacio estratégico, el cual sería posteriormente la Plaza Mayor de Lima.

En aquel centro de poder, dotado de una vista privilegiada, se instaló el Juez de las Aguas o ‘Taylichusco’, autoridad que controló la distribución del riego del valle hasta la llegada de sus nuevos pobladores: los conquistadores españoles.

LA LLEGADA DEL CABILDO

Aquel foco de

LA ADMINISTRACIÓN INCA PASÓ

a ser el escenario cumbre donde el conquistador Francisco Pizarro declaró fundada la denominada ‘Ciudad de los Reyes’, un 18 de enero de 1535.

Nuevas formas de administración política arribaron de la conquista española, entre ellas, la del Cabildo, conocida luego como municipalidad. A cuatro días de la fundación, Pizarro designó a quienes ocuparían el puesto de alcaldes de la recién inaugurada ciudad: Nicolás de Ribera y Juan Tello.

El Cabildo de Lima

TRANSITÓ POR DIVERSOS LUGARES

hasta llegar al espacio donde hoy se ubica nuestro Palacio Municipal. Sobre un terreno, propiedad de Hernando Pizarro, fue construido el edificio donde se ubicaría la principal autoridad local.

Ladrillos y altos de madera conformaron la primera construcción del local del Cabildo.

Con el transcurso de

LOS AÑOS Y LA LLEGADA DE NUEVOS ALCALDES Y VIRREYES

se desarrollaron diversos cambios para hacer de este uno de los edificios más elegantes de la Ciudad de los Reyes

Aquel objetivo se cumplió hasta el terremoto ocurrido el 28 de octubre de 1746, fecha en que gran parte de las edificaciones coloniales, incluidas el Cabildo, fueron gravemente dañadas.

Y SE DECLARÓ LA INDEPENDENCIA

Eran años agitados.

CENTENARES DE PERSONAS

pedían a gritos la ansiada independencia mientras el libertador José de San Martín arribaba a la costa peruana. 

Fue un 15 de julio de 1821 cuando el Cabildo de Lima decidió someter a votación del pueblo limeño el deseo de continuar bajo el dominio español. 

La respuesta fue unánime:

EL PERÚ SE CONVERTIRÍA EN UN PAÍS INDEPENDIENTE.

En el hoy conocido Palacio Municipal se hicieron presentes el entonces alcalde Conde de San Isidro y diversas ilustres personalidades de la ciudad para elaborar el Acta de la Independencia, histórico documento que a la fecha no ha abandonado nuestro recinto.

 

La Independencia del Perú

SE PROCLAMÓ 13 DÍAS DESPUÉS POR JOSÉ DE SAN MARTÍN.

Dada la magnitud del hecho, el libertador decidió llevar los primeros aires de la libertad por las cuatro principales plazas de la ciudad para que todos sean testigos así del inicio de una nueva era: la República

LIMA CELEBRA EL BICENTENARIO

De aquella histórica fecha

HAN TRANSCURRIDO CASI 200 AÑOS.

Rumbo al bicentenario, no solo el Perú está de fiesta, Lima también. 

Hoy en día, el Centro Histórico de Lima es considerado como un Patrimonio de la Humanidad. Las razones de esta denominación nos traen de regreso a la historia.

No solo fueron las

EDIFICACIONES VIRREINALES

las que lograron que alcanzáramos este importante título internacional.

Festividades y prácticas culturales propias de nuestras ciudad fueron partícipes de este logro. Ello motiva a que el trabajo en nuestra ciudad persiga también el cuidado de aquellos atractivos que lo han hecho tan valioso. 

HAGAMOS JUNTOS LA LIMA QUE SOÑAMOS