Chabuca Granda:
a 100 años de su nacimiento
(1920-1983)




chabuca-100-anos
Chabuca en la Alameda de los Descalzos, Rímac. Década de 1950

Y es que Chabuca fue poseedora de un espíritu hondo y misterioso, que percibía en la atmósfera de una ciudad… su esencia, su flor, su perfume de ser.

Luis Enrique Tord

Chabuca Granda fue sin duda alguna una de las más grandes compositoras de canciones del siglo veinte en el Perú. Sus valses, marineras y otras creaciones son conocidas en el mundo entero, y han sido interpretadas por los más distinguidos cantantes de todos los continentes.

Como artista, tuvo una trayectoria muy fructífera durante tres décadas, atravesando por diversos períodos creativos, cada uno con resultados artísticos de altísimo nivel.

Como compositora, se distinguió por sus extensas y desarrolladas melodías, y sus letras mostraban una profunda exploración del idioma, y un grado inusual de detalle en la descripción y en la metáfora. Pero además de su música, ha sido su personalidad como mujer, madre y artista la que la hacen una figura que se recuerda en la cultura popular, no solo con respeto, sino con orgullo.

El reconocimiento internacional que obtuvo en vida solo es comparable con la vigencia de su obra actual, que sigue siendo interpretada con mucha frecuencia y gran veneración tanto en el Perú como en el extranjero. Este año se conmemoran los cien años de su nacimiento, y por esta razón se presenta esta exposición virtual, diseñada en base a los archivos de la Asociación Cultural Chabuca Granda, que se dedica a recordar su vida y su obra.

Infancia y adolescencia

Chabuca Granda nació en Apurímac. Su padre, Eduardo Granda y San Bartolomé, era ingeniero de minas y trabajaba en un campamento en la región de Cotabambas. Su madre, Isabel Susana Larco Ferrari de Granda, la crio allí hasta los 3 años de edad.

De los recuerdos de aquellos años ella escribiría después: “A mí me abrigaban como a todas las niñitas de las sierras. Yo vestía las polleritas serranas. Me abrigaban sabiendo que los niñitos de las sierras podrían enfermarse. Y como tengo los ojos claros me ponían unos vidrios muy oscuros para que me defendiera de la nieve”.

Cuando volvieron a Lima, Chabuca Granda, ya de adolescente, empezó a interesarse por el canto formando parte del coro de su colegio Sagrado Corazón.


Primera etapa creativa: una Lima señorial

Las canciones de esta primera etapa, coincidente con la década del cincuenta y los sesenta, estuvieron dedicadas a los grandes personajes de una Lima señorial que, en la década del cincuenta, ya empezaba a pasar por profundas transformaciones.

Algunos de estos personajes fueron Manuel Solari Swayne, a quien le dedicó el vals “Zeñó Manué”, José Antonio de Lavalle, a quien le compuso la marinera “José Antonio”, y Victoria Angulo, quien le inspiró la famosa “La Flor de la Canela”.

La nostalgia por una Lima que se iba, se plasmó en la celebración de los parques, alamedas y plazuelas, y en particular por las grandes casonas que representaban a la Lima señorial donde se había criado Chabuca Granda.


Segunda etapa creativa: hacia el cambio social

La década del sesenta y los setenta marca un gran cambio en sus canciones, tanto en la temática como en su estilo musical. Los personajes a quienes cantó fueron de muy distinta condición a los anteriores.

Al joven poeta y revolucionario Javier Heraud le dedicó un ciclo de canciones, entre las que estaban “Las flores buenas de Javier” y “El fusil del poeta es una rosa”.

A la gran cantante chilena Violeta Parra, quien se quitó la vida por un amor no correspondido, le dedicó “Cardo o ceniza” y “No lloraba, sonreía”. En el primer caso estaba presente la lucha por el ideal del cambio social, y en el segundo la muerte y el dolor.


Tercera etapa creativa: abrazando la diversidad

Su tercer período creativo se caracteriza por su acercamiento con la música afroperuana, especialmente con el festejo y el landó. Fue una manera de reconocer la importancia de la diversidad cultural en el Perú, y el rol que jugaban las minorías en el gran escenario nacional.

Se asoció con músicos como el guitarrista Félix Casaverde, y el cajonero “Caitro” Soto de la Colina. Este período, aunque se llega a superponer cronológicamente con la segunda, se expresa mucho más en la década del setenta.

El álbum Tarimba Negra, grabado en Madrid, fue dedicado íntegramente a expresar esta nueva exploración musical, en el cual incluyó un tema de cada uno de los músicos afroperuanos arriba citados.


La poesía de Chabuca Granda

Los grandes temas de sus letras suelen coincidir con sus períodos creativos, la Lima señorial, sus principales lugares como sus casonas, sus balcones y sus parques.

Luego el idealismo, la justicia social, la tragedia y la muerte. Las letras de sus canciones suelen extenderse en la descripción precisa y detallada de los personajes, lugares, o sentimientos de los que trata en cada una de ellas.

Más que desarrollar un relato que transcurre en el tiempo, sus letras se concentran en explorar a fondo la esencia de una personalidad, de un momento, o de una emoción en particular.


Premios y homenajes

Entre muchas distinciones y reconocimientos, una de las más importantes es la Orden del Sol del Estado peruano, que Chabuca Granda recibió en reconocimiento de sus servicios distinguidos y méritos excepcionales prestados a la Nación. Asimismo, entre ellas figuran las medallas que le otorgó el Municipio de la ciudad que la cobijó, y en la que residió durante toda su vida, Lima.


Objetos personales

Los objetos que nos rodean suelen ser una extensión de nosotros mismos, definen nuestra vida cotidiana; muestran nuestras preferencias y cómo nos relacionamos con nuestro entorno.  

Para una artista como Chabuca Granda, sus objetos personales nos ayudan a definirla como persona y creadora. Al ser algunos, además, herramientas con las que realizó sus procesos creativos, como una grabadora, una máquina de escribir, nos permiten imaginar las condiciones materiales en que creaba sus canciones.    


Chabuca Granda en calles y plazas del mundo

Su memoria no solo perdura a través de sus canciones que son interpretadas en todo el mundo, sino que está inmortalizada en monumentos, calles y plazas en diferentes ciudades y países.

En Lima se encuentra la Alameda que lleva su nombre, el Anfiteatro del parque Kennedy de Miraflores, El Pasaje Chabuca Granda y la plazuela que lleva su nombre, ambas en Barranco.

En esta última se encuentra su estatua. En Buenos Aires, Argentina, se le ha dedicado el Paseo Chabuca Granda, en Santiago una plaza ha sido dedicada a ella, y también en Madrid.


Créditos

Investigación y curaduría
Raúl Renato Romero
Asistencia de investigación
Verónica Morales Barzola / Renato Cáceres
Fotografías
Todas las imágenes de esta exposición forman parte del archivo de la Asociación Cultural Chabuca Granda

Alcalde de Lima
Jorge Muñoz Wells
Gerente de Cultura
Fabiola Figueroa Cárdenas
Subgerente de Patrimonio Cultural, Artes Visuales, Museos y Bibliotecas
Kelly Carpio Ochoa
Coordinación de galerías
Patricia Mondoñedo Murillo
Promoción cultural
Yovana Almidón Chauca / Daniela Moscoso Peña
Difusión cultural
Augusto Carhuayo
Diseño gráfico
Sophía Durand
Área de Comunicación Digital
Manuel Alejos / V. Franco Mego C. / Luciano Laurencio

Un agradecimiento especial a la señora Teresa Fuller Granda, presidenta de la Asociación Cultural Chabuca Granda.